Mi experiencia en una escuela alternativa

La primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle”

María Montessori.

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Hace un mes se me presentó la oportunidad de hacer unas prácticas en un centro de educación infantil que utiliza pedagogías alternativas, así que decidí lanzarme a esta nueva experiencia.

He de explicar en primer lugar que durante los cinco cursos que duró mi licenciatura en Pedagogía y los dos más de mis estudios de técnico superior en educación infantil, el máximo conocimiento que se me ofreció de estas pedagogías era saber que existía una señora llamada María Montessori y algún que otro teórico más, que habían creado distintas teorías acerca de la educación (un tema de una asignatura de una carrera de cinco años). Así que como podéis comprobar no tenía mucha experiencia ni mucho conocimiento en estos lares, por lo que lo concebí como un maravilloso reto.

Durante años he trabajado en escuelas infantiles tradicionales, actualmente llevo unos años fuera de ellas por que estaba muy cansada de cómo era la situación en ellas, por no mencionar las malas condiciones salariales (sí, a pesar de lo que los papás y mamás pagan). En estas escuelas la ratio profesor- alumno es muy elevada, para que os hagáis una idea de lo que la legislación dice al respecto:

a) Unidades para niños menores de un año: 1/8.

b) Unidades para niños de uno a dos años: 1/14.

c) Unidades para niños de dos a tres años: 1/20.

DECRETO 18/2008, de 6 de marzo

La realidad es que en muchas escuelas privadas esta ratio se sobrepasa. Os podéis imaginar el trabajo que tienen las educadoras y los educadores de esta etapa infantil.

En las escuela que practican pedagogías alternativas sin embargo la ratio es mucho menor siendo en la etapa infantil 1 educador por 4 o 5 niños/as, hasta los 3 años de edad. Fijaros en lo diferente del número de alumno de una opción a otra, y las posibilidades que sólo este hecho nos proporciona, más tiempo para dedicar individualmente.

Otra diferencia sustancial entre las pedagogías alternativas y las tradicionales es el rol del educador. En las pedagogías alternativas se concibe al educador como un acompañante cuya  labor como el propio nombre indica es acompañar al peque a lo largo de su evolución, velando porque esta sea lo más feliz y satisfactoria posible. No se presiona a los peques para que aprendan determinados conceptos como podrían ser las diferentes partes del cuerpo por poner un ejemplo, o para que se aprendan una coreografía para final de curso y que pueda ver la familia como baila, independientemente de que a él o ella le interese. No son estos los objetivos de estas pedagogías en la etapa infantil. Los objetivos vienen fijados por una correcta evolución, se toman de referencia los hitos evolutivos para “evaluar” el desarrollo de los peques. Es cierto que los peques educados en estos sistemas alternativos terminan aprendiendo las diferentes partes del cuerpo y muchos conceptos más pero se hace de una manera natural, no se les obliga a hacer una ficha pegando una pegatina en la nariz de un muñeco para así demostrar que saben donde está la nariz por poner un ejemplo.

El educador en estas pedagogías libres se asegura del bienestar del peque interviniendo lo menos posible, se presenta como una figura que vela por su seguridad, que proporciona afecto cuando se necesita y se quiere (por parte del peque, claro), que cuida del ambiente para que sea estimulador y seguro, que descubre nuevas experiencias, que pone en contacto con la naturaleza, que propone actividades pero que nunca las impone, etc.

Los materiales que se presentan a los peques son cuidadosamente seleccionados, van cambiando con el tiempo y según la edad. Estos materiales son muy atrayentes para los pequeños, están elaborados con materiales naturales como la madera, se presentan de una forma muy ordenada y no hay demasiados con el fin de que se terminen utilizando todos, ya que cada uno de ellos tiene una finalidad diferente y lleva asociado un aprendizaje distinto. Algunos ejemplos de estos juguetes pueden ser los siguientes:

Caja de permanencia:

caja de pemanencia

La finalidad es que el peque aprenda que aunque a veces no pueda ver las cosas  estas no han desaparecido para siempre. Esto les ayuda por ejemplo con la ansiedad por la separación, ya que aprende que los papás y las mamás no desaparecemos.

Guías verticales:

guias verticales

Para desarrollar la psicomotricidad fina.

Pelota Montessori:

pelota montessori

Una pelota blandita diseñada para facilitar su agarre, para que puedan disfrutarla los más peques de la casa.

Telas de diferentes colores y tamaños:

telas

Este material es muy vérsatil ya que permite al peque realizar infinidad de actividades con el, como disfrazarse, usarlo de saco, vestir a los muñecos, etc.

Estos son sólo algunos ejemplos de los materiales que nos podríamos encontrar en este tipo de aulas.

Otra diferencia importante es la relación de los padres y madres con el educador, ellos son parte importante del proceso es por esto que diariamente se habla con ellos cara a cara y se les explica todo lo sucedido en el día. Además todas las mañanas se les permite entrar en el aula con los peques y quedarse un rato con ellos hasta que los peques estén preparados para que se marchen. En las escuelas tradicionales la permanencia de los padres y madres en el aula está restringida y delimitada siempre por el educador, no por la necesidad del peque.

En la escuela que he tenido el placer de hacer mis prácticas utilizan varios métodos como son Montessori, Waldorf y Pikler. Este hecho fue el que me hizo decidirme por esta escuela, ya que en mi opinión hay que nutrirse de todas las fuentes posibles y no cerrarse en una sólo si queremos hacer las cosas bien. Tengamos en cuenta por ejemplo que muchos de estos métodos tienen más de 100 años, por lo que habrá cosas que no hayan abordado o lo hagan de una manera diferente de cómo se hace ahora, si eres flexible puedes usar lo mejor de cada uno ellos y esto siempre revertirá en el bien de nuestros peques, no nos cerremos al gris porque tal o cual teoría nos lo dice, escuchemos al resto también aunque en su mayoría sigamos sólo un método.

Así que quiero agradecer especialmente a Laura Luna educadora del nido Little Baobab la oportunidad que me ha ofrecido de poder hacer las prácticas en su centro, por supuesto a la responsable del mismo Carolina del Olmo, a los papás y mamás de los peques que han consentido que fuera alguien de prácticas, y por supuesto a los peques por permitirme ver su desarrollo, sacarme una sonrisa y devolverme la ilusión por una profesión tan bonita como es la educación infantil.

Para terminar me gustaría dedicar unas palabras especiales a Laura Luna. Gracias por enseñarme que las cosas se pueden hacer de una forma diferente, tener paciencia para responder mi millón de preguntas y devolverme la ilusión por la educación infantil sabiendo que las cosas se pueden hacer de otra manera.

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